

El delegado de Distritos, José Galvín, y la delegada de Participación, Juventud y Educación, Lidia Menacho, han inaugurado una interesante exposición que bajo el titulo ‘El tren del vino. Leyenda, sueño y encanto’ pretende mostrar un recorrido histórico sobre los primeros años del tren en nuestra ciudad. Esta muestra del Club Ferroviario Jerezano podrá visitarse hasta el 16 de marzo, en el Centro Social La Granja.
A través de vídeos, ilustraciones y maquetas, todas aquellas personas que decidan visitar la exposición podrán remontarse a 1872, cuando se inauguró el Tren del Vino, un ferrocarril urbano que discurrió durante casi un siglo por las calles de la ciudad, conocida por todos como la ‘Maquinilla Domecq’ y bautizada como ‘la jerezana’ de la empresa Los Andaluces. Este medio de transporte era de vital ayuda para la carga y descarga de cajas y botas de vino que se trasladaban a la estación de mercancías y desde allí al resto del país o al puerto de Cádiz para su embarque. En definitiva, es un paseo visual por el tren que constituyó una pieza fundamental en el desarrollo de la economía de la ciudad.
“Nos ha parecido muy interesante esta exposición y por ello no hemos dudado en ofrecer el espacio del Centro Social de La Granja para acogerla, ya que se encuentra ubicado en un punto estratégico para contar con la visita, tanto de numerosos escolares, como de ciudadanos en general”, explica José Galvín.
Este trabajo de investigación y recopilación documental del Club Ferroviario Jerezano pretende mantener vivo este importante hito de la historia de la ciudad y transmitirlo así a las nuevas generaciones. Para ello, desde la Delegación de Participación, Juventud y Educación se han organizado visitadas guiadas para escolares y el Concurso “Dibuja tu tren”.
“Esta es la segunda vez que esta exposición abre sus puertas, ya que el pasado mes de noviembre tuvo como escenario la Sala Paúl Espacio Joven. Aunque en esta ocasión, se han introducido algunas novedades y se han modificado otras, sobre todo para adaptarlo a los numerosos escolares que esperamos pasen por la muestra”, asegura Lidia Menacho.
La exposición permanecerá abierta de lunes a viernes de 9 a 14 horas, y los martes y viernes de 17 a 20 horas.
Un curioso recorrido visual por el antiguo ferrocarril urbano, el tren de las bodegas
J.P.S. / JEREZ | ACTUALIZADO 12.03.2012 - 07:10
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Información / Jerez / JEREZ | SOCIEDAD La historia ferroviaria de Jerez, en el Centro Social La Granja05/03 · 21:08 · B. García La Granja se asoma desde el día de ayer a una parte importante de la historia reciente de Jerez, y a la influencia que sobre la ciudad tuvo la llegada del ferrocarril. Y lo hace a través de una muestra que fue inaugurada en la mañana de ayer por el delegado de Distritos, José Galvín, y la delegada de Participación, Juventud y Educación, Lidia Menacho. Se trata de una interesante exposición que, bajo el titulo El tren del vino. Leyenda, sueño y encanto, pretende mostrar un recorrido histórico sobre los primeros años del tren en nuestra ciudad. |

Las obras están acabadas. Una línea férrea recorre el llano de La Vega en dirección al Muelle del vino, junto a Matagorda, que se llamó así por estar fabricado con toneles y por ser el lugar de embarque del universal vino de Jerez. Otra línea sale de la Estación de Empalme de La Algaida en dirección a la recién creada Estación de Puerto Real dirección Cádiz. Por primera vez en España se construye un empalme ferroviario. Para evitar que los raíles se inunden en la zona de La Vega, se han cavado dos grandes zanjas. En ellas comienzan a crecer plantas como los Tarajes y algunos zampullines y gallinetas utilizan los charcos para soportar el sequísimo verano.
La locomotora recorre la marisma. Una máquina Sharp de última tecnología capaz de mantener varias horas la velocidad de un caballo a galope. Los médicos se plantean como incidirá esa rapidez en la salud de las personas. Se pensaba que producía asfixia si se viajaba por encima de los 40 km/ h, que era causa irrefutable de aborto prematuro o en trayectos largos, el cambio repentino de clima originaría serias enfermedades pulmonares irreparables. El invento mecánico revolucionó la historia de la humanidad. Por poner un ejemplo, ir de Cádiz a Sevilla y volver suponía un viaje de cuatro días a caballo. El ferrocarril de la fecha permitía la ida y vuelta en un mismo día. Eso sin decir del abaratamiento en el acarreo de mercancía.
Nos encontramos ante el primer Ferrocarril de Andalucía, en lo que respecta al inicio de las obras y la conclusión del Tramo Jerez- El Puerto. Nace de los proyectos de Díaz Imbrechts y Portocarrero de 1829 y 1830 que fueron además el primer proyecto de ferrocarril en todo el territorio español. El proyecto era unir Cádiz y Jerez por vía ferrea por Matagorda y puntales. (Casares, 1973. Pág. 156- 157). Estos proyectos no prosperaron por falta de capital pero fueron retomados por el hijo de Díaz Imbrechts, D. Luís Díaz Somera, quien en 1850 obtiene una concesión para la construcción de un ferrocarril de Jerez a Cádiz por el Trocadero y el Castillo de Puntales, con un empalme a El Puerto de Santa María. Dicha concesión no puede materializarse por motivos varios, destacando los problemas financieros. Será en 1852 cuando con base en dicha concesión se cree la Sociedad de Ferrocarril a entre Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Cádiz, concluyendo en 1854 la construcción del primer tramo, de 15 KM entre Jerez y El Puerto, y en 1856 el tramo de 13 Km. de El Puerto al Trocadero. El coste del primer tramo fue de 12´5 millones de reales y del segundo de 13. (Casares, 1973. Pág. 156- 157).
Esta línea se convirtió en el eje vertebrador de la línea Jerez – Sevilla y Puerto Real Cádiz, promovidas por Luís Guilhou, Ramón de Guardamino y Pedro Muchacho, que obtuvieron la concesión mediante la ley General de Ferrocarriles de 1955. Dicha concesión fue transferida por los mismos a la Compañía General de Créditos de España, tras adquirir la Línea Jerez – El Trocadero en 1861, pasándose a denominar dicha concesión Sevilla - Jerez- Cádiz. (Casares, 1973. Pág. 156- 157). Del mismo modo la Compañía de Ferrocarriles Andaluces tuvo un papel singular en la revolución industrial Española como se ha indicado en obras tales como Artola, M. et al. 1978. Anes, R. & Tedde P. 1978.
A. Muro Orejón 1992, Pág. 209. En una Ilustración, muestra un panfleto anunciador del ferrocarril al Trocadero en 1860. En Pág. 210, menciona que en 1856 hay ya una línea férrea a El Trocadero y otra de Madrid a los Muelles de Cádiz, por lo que el empalme de la Algaida debe de estar ya funcionando, confirmando ser el primero en España pues las otras vías crecían de forma lineal, sin nuevos ramales.
Hoy, de forma “modesta”, un sendero, dotado con miradores y pasarelas, recorre uno de los pocos tramos conservados de la línea férrea situado en el Parque Metropolitano Marisma de Los Toruños y Pinar de La Algaida, incluido en el Parque Natural Bahía de Cádiz. Una pequeña vía verde te asoma a los humedales temporales de la vega entre tarajes centenarios que nos recuerdan cuando comenzó a forjarse una pieza clave en la Identidad Industrial que forma parte inseparable de la Bahía de Cádiz y en especial de Puerto Real.
Bibliografía.
Casares Alonso, A. 1973. Estudio histórico-económico de las construcciones ferroviarias españolas en el siglo XIX Madrid : Escuela Nacional de Administración Pública.
Artola, M. et al. 1978. Los ferrocarriles en España, 1844-1943. T. 1. El Estado y los ferrocarriles Madrid : Servicio de Estudios del Banco de España.
Anes, R. & Tedde P. 1978. Los ferrocarriles en España, 1844-1943. T. 2. Los Ferrocarriles y la economía. Madrid : Servicio de Estudios del Banco de España.
Lagóstena Barrios, L. y Villalpando Moreno, A. Catálogo Patrimonio Cultural Parque Metropolitano Marismas de Los Toruños y Pinar de la Algaida (En Prensa) Muro Orejón, A. 1992. Puerto Real en el S. XIX. Ed. Ayuntamiento de Puerto Real.
Sanz Trelles, A. 2003. “Ficha 37. 1892. Plano General y Alzado de un Puente Colgante para el paso del caño del rio San Pedro en la carretera de primer orden de Madrid a Cádiz”. En AAVV. Los Proyectos de Papel.
Cádiz, Siglos XVIII – XX. Catálogo de la Exposición. Cádiz del 1 al 20 de Diciembre de 2003. Archivo Histórico Provincial de Cádiz. Pág. 79.
Sánchez González, Rafael, “Los Inicios del Ferrocarril en El Puerto de Santa María. La formación de la Línea Jerez – El Puerto (1830- 1854)” en Gades nº 14, 1986, pp. 45- 64.
Otras obras recomendadas:
Caro Cancela, Diego. “El primer ferrocarril de Andalucía. La Línea Jerez- El Puerto – Trocadero (1854- 1861)”. En Páginas Revista de humanidades, nº 5, Octubre – Diciembre 1990, Jerez, pp. 70- 85.
Cañas Moya, M. Mª. 2003. “Ficha 24, Plano del Ferrocarril de Cádiz” En AAVV. Los Proyectos de Papel. Cádiz, Siglos XVIII – XX. Catálogo de la Exposición. Cádiz del 1 al 20 de Diciembre de 2003. Archivo Histórico Provincial de Cádiz.Pag. 65
‘The Influence of Railway Travelling on Public Health’, The Lancet, 4 January 1862, pp. 15-19; 11 January, pp. 48-52; 18 January, pp. 79-83; 25 January, pp. 107-110; 1 February, pp. 130-2; 8 February, pp. 155-8; 1 March, pp. 231-5; 8 March, pp. 258-60. Ver: http://medtempus.com/archives/cuand...
Foto de la noticia: Restos de un antiguo horno en la Algaida.
Fernando Sígler
Se cumplen en 2011 ciento diez años de la constitución de una compañía privada que promovió la idea de construir un trazado ferroviario que uniera Jerez de la Frontera con la comarca de la Sierra de Cádiz. Denominada “Sociedad de Estudios del Ferrocarril de Jerez a Villamartín y Setenil”, se fundó en agosto de 1901, la integraron 774 inversores que suscribieron 2.125 acciones y la presidió el marqués de Bonanza. Era el precedente de la obra que un cuarto de siglo después acometió la Dictadura de Primo de
Rivera.
Aquel proyecto inicial, presupuestado en 24 millones de pesetas, se inclinó por la construcción de un trazado de ancho normal, pero la ley que regulaba las concesiones de obras ferroviarias, promulgada en 1907, daba prioridad a las vías estrechas. Este hecho y los requisitos técnicos y financieros establecidos en posteriores leyes sobre esta materia (de 1911 y 1912) hicieron fracasar aquella iniciativa de capital privado.
Fue en 1918 cuando el Gobierno reorientó los criterios de la política ferroviaria y, a través del ministro de Fomento, Francisco Cambó, asumió como obra prioritariamente estatal la tarea de promover los nuevos trazados de hierro de ancho normal por todo el país. Este criterio lo asumió la Dictadura de Primo de Rivera y sirvió de base para la aprobación del Ferrocarril Jerez-Almargen.
Un Real Decreto de 1926 incluía oficialmente el trazado que partía de la estación jerezana entre los cuatro considerados más urgentes del país, de acuerdo con un plan elaborado por el ministro de Fomento, el conde de Guadalhorce. Con un presupuesto de 60 millones de pesetas, en abril se subastó el primer tramo (entre
Jerez y Arcos, de 28 kilómetros de longitud) y en junio se adjudicó la obra al empresario Manuel Troitiño. Un año después, en marzo de 1927, una Real Orden adjudicaba a la empresa “Valentín Vallhonrat” las obras de explanación del tramo Arcos-Olvera y las edificaciones del trayecto Jerez-Arcos. Intervenía el capital privado, pero el Estado, como motor, llevaba la iniciativa.
Se materializaba así uno de los proyectos políticos del nuevo régimen personalizado en el jerezano Miguel Primo de Rivera en los que la gestión de toda la obra de construcción de líneas de hierro la asumía el Estado, según se establecía en el primer principio del Nuevo Régimen Ferroviario, elaborado en diciembre de 1923 por Julián Gil Clemente, teniente coronel de ingenieros agregado a la Ponencia de Ferrocarriles del Directorio Militar, y aprobado en julio de 1924.
El titular de esta Ponencia, el general Mayandía, dejó claro en un informe de esas fechas las prioridades que debía asumir el Estado al considerar “de más urgente realización todo lo relativo a las líneas de comunicación, a fin de facilitar los transportes indispensables para el establecimiento de toda clase de industria”. Para la Dictadura,
no obstante, el fomento de las industrias y, en concreto, la del ferrocarril, estaba relacionado también con la estrategia de la defensa nacional. Así, el origen del proyectado trazado entre Jerez y la localidad malagueña de Almargen descansaba en “la necesidad de asegurar una adecuada unión estratégica, con vía normal, entre las bases navales de Cádiz y Caretagena, mediante la construcción de los acercamieintos de Jerez a Setenil y Lorca a Cartagena”, que ya figuraban como preferentes desde el año 1921. El general Mayandía proponía la construcción de un ancho de vía normal; el ministerio de la Guerra, por el contrario, se inclinaba por una vía de un metro y un trazado costero. Mayandía argumentaba que “siendo de ancho normal las líneas que ha de enlazar el ferrocarril Aguilas-Cartaena, normal ha de ser también la anchura de la vía [Jerez-Setenil], mucho más cuando ésta es la inmediata, fácil y urgente solución. En cambio -añadía- se ve tan remota la ejecución de la línea de vía estrecha por la costa que no cabe sacrificar a él la unión inmediata de las Bases Navales”. La idea de Mayandía fue la que salió adelante. En la tramitación del expediente relativo a la construccion del tramo Jerez-Setenil (dentro del trazado de Jerez a Almargen y cuyo primer capítulo fue el enlace Jerez-Arcos) se pusieron de manifiesto los intereses defensivos que presidieron el proyecto. El ingeniero comandante
de Algeciras admitía “una importancia militar extraordinaria para el Campo de Gibraltar” de esta línea, “ya que permitiría enlazar desde Algeciras hasta Setenil con la vía férrea de Bobadilla a Algeciras, después de pasada
la sección de túneles de ésta última, detalle interesantísimo -subrayaba- para casos militares de obstrucción de aquéllos”. El ingeniero comandante de Cádiz consideraba que “la unión de las bases navales de Cádiz y Cartagena por medio de las líneas férreras no sólo es conveniente sino de gran interés para la defensa nacional”, pero proponía realizar “un estudio comparativo para determinar si el sacrificio que el Estado tendría que imponerse compensaría la utilidad del acercamiento de 84 kilómetros, en cuanto a la parte militar y de la defensa se refiere, y si los probables rendimientos de aquellas líneas satisfarían los gastos de construcción”.
Por fin, el comandante general de ingenieros de la Región, en un informe de febrero de 1924, había insistido en “las deficiencias en la unión ferroviaria de las bases navales” para apoyar “la conveniencia para los intereses de la defensa nacional de la construcción de los trozos de vía férrea necesarios para obtener con una buena utilización de la líneas existentes la comunicación práctica y apropiada entre las citadas bases navales con ferrocarriles de vía ancha”. Las consideraciones de carácter estratégico-militar dominaban, pues, en las ideas favorables a la
inversión pública en esta línea, “tanto porque Jerez está en situación muy apropiada con relación a la Carraca para el empalme fuera de la acción de fuerzas navales que hostilizaran la había de Cádiz, como por quedar al norte del trozo de línea de Ronda a Gaucín, donde abundan los túneles y por lo tanto es fácil producir interrupciones, que, aislando el Campo de Gibraltar, favorecerían el empleo de la parte de línea Setenil-Bobadilla para fines militares”, según expresaba el comandante general de ingenieros de la Región.
Las obras del ferrocarril Jerez-Almargen se iniciaron el 9 de enero de 1927. Ese día el general Primo de Rivera las inauguró en Arcos de la Frontera. En dos años se explanaron 110 kilómetros, se construyeron 19 túneles (el más largo, cerca de Puerto Serrano, de 1.200 metros), varios viaductos y puentes (el de Zaframagón,
el más espectacular) y siete estaciones, hoy fantasmas. Las obras se paralizaron con la caída del régimen del general jerezano. Durante el segundo bienio republicano se retomó la iniciativa e incluso se aprobó la reanudación de las obras, pero las dificultades presupuestarias impidieron la continuación de los trabajos.
La obra quedó definitivamente paralizada. Hoy el trazado se ha reconvertido en la Vía Verde de la Sierra, un camino para practicar el senderismo.
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